Lombricultura o cómo cubrirte las espaldas y dejar que las lombrices hagan su trabajo

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Los desechos orgánicos caseros pueden crear desde olores muy desagradables hasta problemas de salud, sobre todo cuando los acumulamos y el aseo no pasa a buscarlos. La descomposición de esta materia orgánica a lo largo de los años, produce gas metano, sobre todo cuando la quemamos. Pero la lógica nos dice: ¿por qué quemarla cuando nuestros suelos necesitan estos nutrientes? Si aceptamos asumir el reto de disponer de ellos a nivel doméstico,  he aquí una receta especial  que nos facilitará esta gestión en nuestros hogares pues se trata de incorporar a unas hacedoras de abono orgánico que son las lombrices. 

La lombricultura.

Las lombrices junto con millones de micro organismos, descompondrán estos materiales y los transformarán en humus o abono orgánico,  sin olores, con muchos nutrientes y el producto final lo podremos utilizar en nuestro jardín, o en  los balcones, terrazas,  azoteas y patios, para alimentar a nuestras plantas. El proceso es muy simple, conveniente, barato y ambientalmente apto.

Este sistema que constituye un medio de descontaminación ambiental pues al utilizar una serie de materiales biodegradables, les proporciona un valor agregado para su utilización final. Su aplicación consiste en: 1) una caja acondicionada, 2) un sustrato preparado previamente, 3) lombrices, y 4) un espacio apropiado.

Los desechos orgánicos serán descompuestos dentro de esta caja.

Entre las ventajas de la utilización de lombrices se encuentra:

  • Proteína de alta calidad para la alimentación de peces, cerdos y aves de corral (68 a 71%)
  • Recuperador y aireador del suelo.
  • Recicla desechos orgánicos y basuras biodegradables.
  • Produce humus, rico en nutrientes y cargas biológicas (hongos, micorrizas y bacterias).
  • Reduce el gasto en fertilizantes químicos.
  • Se reduce la aparición de plagas y enfermedades.

Fuente: http://bibliotecaverde.wikieco.org/Fuente: http://bibliotecaverde.wikieco.org/

Primer paso: conseguir una caja de madera, o un tobo de plástico usado, o un recipiente de metal, es decir dependerá del  espacio que disponga el lombricultor, eso sí, debe estar muy limpio y con agujeros para que funcione la aireación.                                     

Segundo paso: construir el sustrato o cama para la lombriz. El sustrato cumple dos funciones: la primera, servirle de casa y la segunda, proporcionarle los nutrientes necesarios para su desarrollo y funcionamiento, por lo cual el lombricultor deberá proporcionar el alimento en las mejores condiciones. La lombriz es selectiva y si no le gusta el sustrato se va. Se recomienda tener uno sustrato ya procesado. Es preferible que lo adquiera en tiendas especializadas, sobre todo las bolsas de humus de lombriz. Esa cama permanecerá siempre húmeda pero no empapada de agua. Apretar un puñado del sustrato y si escurre un poco de agua entre los dedos quiere decir que la humedad es adecuada, si se desmorona al abrir la mano es porque está demasiado seco, humedecerlo entonces.

Tercer paso: Colocar las lombrices en la parte de arriba del contenedor seleccionado, (adquiéralas en tiendas o cultivadores especializados) estas vienen en empaques y se venden por kilo. Para darle una idea 450 gramos de lombrices en una caja de madera de 2’ x 2’ x 8” puede procesar hasta un 1½ Kl de abono orgánico por semana. Hay lombrices llamadas californianas son rojas y otras conocida como Eisenia fétida. Se alimentan con hojas de árboles, grama, cascaras de frutas, estiércol de gallina, conejos, bovinos, ovejas, sipo del café, pelos humanos, restos de flores, papel picado, aserrín, cartón corrugado, cáscaras de huevos, todo debe estar picado al extremo (páselo por licuadora pero sin agua). Lo único que NO se colocarán serán los huesos de los animales.

Cuarto paso: Coloque una cobija vieja encima para mantener la humedad o un plástico encima del contenedor. Al cabo de unas semanas examine su “vermicompost”  y si consigue tijeretas y ciempiés,  déjelos pues comparten espacios con las lombrices y ayudan a descomponer los desechos.

Maritza Pulido Santana

Fuente de consulta: Mary Appelhof, (1981) “Worms eat my garbage”. Flowerfield Enterprises, Michigan USA. 

 

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