Tecnología verde al alcance de todos

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En 2002, durante un apagón, al brasileño Alfredo Moser  se le ocurrió abrir un hueco en el techo del taller y colocar allí una botella plástica llena de agua y lejía e iluminó su taller mecánico.  Esto es posible porque el agua dentro de la botella refracta la luz y permite iluminar durante el día con la potencia aproximada de un bombillo de 55 watts.

Aunque la idea nació en Brasil en el 2002 no fue sino hasta 2011 que la ONG My Shelter Foundation de Las Filipinas empezó a instalar estas botellas-lámparas en las poblaciones más pobres de Manila, llegando a proveer iluminación barata, ecológica y segura a más de 28.000 hogares solamente en Manila.  Este proyecto se ha ido propagando por todo el mundo, desde países como Suiza hasta Kenya, incluyendo países latinoamericanos como Guatemala, Colombia (@unlitrodeluzcol), Perú, Bolivia (@Litroluzbolivia) y Argentina (@LitrodeluzAr).

 

Para realizar una botella de luz se toma una botella plástica de un litro, se llena con una mezcla de agua y lejía y se sella. A continuación,  se corta un agujero en la forma de la botella en un techo de zinc y se pega la botella en el mismo con la tapa hacia arriba, con una parte por encima del techo, para evitar filtraciones se sella el agujero.

 

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