Había una vez…

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Una bellísima joven de una tribu indígena que estaba obsesionada con poder tocar la luna. Hasta que un día, la joven vio a la luna reflejarse en el río, pensó que se estaba bañando, se arrojó al río para tocarla y se ahogó.
A la luna le dio tanta pena, que la rescató pero la transformó en una enorme flor acuática donde todas las noches pudiese reflejarse en ella.
La llamaron Victoria amazonica. Conocida comúnmente como victoria regia o irupé.
Esta es una de las tantas leyendas indígenas que explican el origen de esta planta acuática. De una espectacular belleza, es originaria del Amazonas.

Fotografía Mario GabaldónFotografía Mario Gabaldón

Los caraqueños pueden conocerla en la Laguna Venezuela del Jardín Botánico de la UCV. Su adaptación a este entorno constituye uno de los proyectos bandera de la Fundación Instituto Botánico de Venezuela. 

Se trata de una planta cuyas hojas miden grandes dimensiones, pudiendo alcanzar los dos metros de ancho.
Muy pronto les daremos a conocer mayores detalles por medio de la segunda edición de nuestra revista impresa Ambitus.

 

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